DIARIO DE LA GOLETA ANCUD

Hace un parde semanas  una persona, que aparentemente me sigue en la página web lanchaschilotas.com, me envió, anexado a su email, una copia indexada del libro “Diario de la Goleta Ancud”con la solicitud  de que lo publicara en  la página web para que todo el que quisiera leerlo tuviera acceso a él.

Naturalmente le  agradecí su  generosa propuesta y me puse a investigar el
cómo hacerlo. Al final llegué a la conclusión que lo más fácil era poner al
lector en contacto con la fuente de este libro digital que no es otra que la
Biblioteca Nacional de Chile.

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DOBLANDO EL CABO DE HORNOS

DOBLANDO EL CABO DE HORNO

El 4 de febrero de 2009, aproximadamente a las 11:00, doblé finalmente el famoso Cabo de Horno. Lo hice en un velero de 12 metro desde Ushuaia. Este crucero comenzó en forma inesperada. En una cena en casa de un amigo en Washington estábamos conversando sobre viajes por hacer en un futuro no lejano. A mí se me ocurrió decir que siempre había soñado con ir al Cabo de Horno, al fin del mundo. Para gran sorpresa mía la señora del dueño de casa me mencionó que su hermana vivía en Ushuaia y que probablemente ella conocía a los capitanes que hacían estos cruceros.

Las imágenes del Cabo de Hornos y el Estrecho de Magallanes las tenía en mi mente desde niño. La lectura de los libros de don Pancho Coloane, Enrique Bunster, y otros autores chilenos y extranjeros que habían escrito sobre esta región contribuyeron a ello. Además últimamente había preparado y presentando un curso titulado “Acerca del Estrecho de Magallanes y el Cabo de Hornos” para una academia de aprendizaje para gente de la tercera edad en la Universidad del Sur de Florida. (About the Magellan Strait and the Cape Horn. Lifelong Learning Academy. University of South Florida.).

Este curso de ocho sesiones de una y media hora cada uno lo había presentado tres veces. La preparación del mismo me hizo leer mucho material bibliográfico, revisar cartas náuticas y mapas, ver con detención una variedad de imágenes. Por otra parte, explorando en el internet, pude acceder a varios artículos y fotos publicados por personas que habían hecho este crucero al Cabo de Hornos, en veleros de 12 y un poco más metros, en los cuales describían en detalle esta experiencia extraordinaria para ellos.

También habían artículos y fotos publicados por personas que habían hecho este viaje en barcos cruceros modernos que hoy se ven por todos lados. Algunos incluían en su itinerario la Antártica y los archipiélagos South Georgia , South Sandwich y Malvinas (Falklands). Estos cruceros ofrecen grandes comodidades, seguridad, rapidez y más radio de acción pero definitivamente esa experiencia no se puede comparar con la de un velero de 12 metros. Esta última era la que tenía en mente.

Todo lo anterior había ido formando este deseo de ir al Cabo de Hornos. Estaba en mi lista de hacer cosas antes de pasar al otro mundo, entre ellas, en América del Sur, ir a la Antártica y los archipiélagos antes mencionados del Atlántico sur, navegar el rio Amazonas desde Belém do Pará a Iquitos, subir a La Paz en el tren desde Arica y bajar por Cochabamba a Antofagasta, Machu Pichu, volar a la isla J. Fernández y a la isla de Pascua… Solo faltaba tener dinero y tiempo. Afortunadamente, con los años, se dieron las circunstancias y pude hacer el viaje que les estoy contando.

Como porteño, habiendo nacido en el Cerro Alegre, hace setenta años, había leído bastante sobre la historia de Valparaíso y escuchado anécdotas sobre su desarrollo e intimidades en mi familia. La cantidad de apellidos ingleses, alemanes, franceses, italianos y de otras nacionalidades que existen en el “puerto” nos recuerdan que muchos de los antepasados llegaron por las rutas del Estrecho o del Cabo.

Valparaíso era el puerto de recalada casi obligatoria de los exploradores españoles del siglo 16 y de los exploradores geográficos y científicos del siglo 18 y 19. Los veleros mercantes, que venían de Inglaterra, Europa y USA con las manufacturas de la revolución industrial para venderlos en las costas americanas del Pacífico y el Oriente, hacían una parada en Valparaíso. Los balleneros de USA y otros países se abastecían en el puerto. Las armadas de USA e Inglaterra usaban Valparaíso como base de operaciones en diversos periodos para proteger sus intereses estratégicos y comerciales. Hay muchas fotos del Valparaíso del siglo 19 y comienzos del 20 mostrando la gran cantidad de veleros en su bahía.

Valparaíso era el puerto para descansar después de la odisea náutica del Cabo de Horno. Era el puerto ideal para abastecerse de agua y alimentos, hacer reparaciones, comprar repuestos, maderas, velas.   Algunos tripulantes extranjeros se quedaron el puerto formando una nueva familia la que perdura hasta hoy.

Muchos chilenos se embarcaron, para probar suerte en otras partes del mundo, especialmente durante el periodo de la fiebre del oro en California. Los europeos tenían bancos, agencias importadoras y exportadoras y otras empresas de servicios en Valparaíso. Los que atendian estos servicios formaron familia en el puerto y se fueron quedando hasta hoy.

De vuelta a Sarasota, Florida, donde vivo actualmente, llamé a Ushuaia e hice los primeros contactos. En el ínterin un colega de la Academia, en Sarasota, me indicó su deseo de acompañarme en esta aventura. Mi esposa, americana, de tierra adentro, me dijo que ni loca lo haría. La misma actitud tuvo la esposa de mi colega.

Como teníamos varios meses para decidir sobre este crucero aproveché para leer ampliamente sobre el mismo. En Fort Lauderdale compré cartas náuticas, la pilot charts del mes de febrero y guías de navegación. El internet me proporcionó una gran cantidad de información adicional. Como yo había tomado la firme decisión de ir de todas maneras comencé a comprar ropas y aperos. Y hacer mi lista de cosas que debía llevar como remedios, cámara, GPS, baterías, etc. Un periodo de gran excitación que lo disfrute enormemente.

USUAHIA. CANAL BEAGLE. ARGENTINA.

Llegamos a Ushuaia el 29 de Enero desde Buenos Aires. En el aeropuerto nos esperaba nuestro capitán quien nos llevó en su camioneta al Hotel Tierra del Fuego. Excelente hotel con una vista maravillosa a la rada de Ushuaia. Eso nos dejó dos días para conocer la ciudad, visitar la embarcación y seleccionar nuestra litera.

Esta ciudad, fundada en 1884, es la capital de la provincia Tierra del Fuego de la República Argentina. Tiene una población es de 63,300 habitantes. Ubicada en el extremo sur de la isla Tierra del Fuego es considerada la ciudad más al sur del mundo. Hoy día su economía se basa en la explotación de gas natural, petróleo, pesca, ganadería ovina, turismo. Este último es muy activo por la visita de barcos cruceros que hacen la ruta del Cabo de Horno, Antártica, islas Malvinas, Estrecho de Magallanes.

Además ofrece los servicios más personalizados de veleros de hasta 60 pies que llevan pasajeros al Cabo de Hornos y la Antártica. Por otra parte es un puerto de recalada de veleros que recorren el mundo o andan por estas regiones. La ciudad ofrece todo lo necesario para repararlos y abastecerlos y a sus tripulantes los servicios de una ciudad moderna conectada al mundo.

Una hermosa ciudad que se inició con el establecimiento de una cárcel (1884) en la que incluso estuvo Carlitos Gardel y algunos afamados políticos argentinos. Se extiende a los pies y faldeos de las montañas nevadas que la circundan. Su arquitectura es una mezcla de edificios algunos modernos y otros de comienzos del siglo pasado. Su calle principal y las laterales tienen locales comerciales tradicionales, pintorescos, de un piso, en la que destacan restaurantes y bares.

El que nosotros frecuentamos era La Estancia donde nos concentramos en comer corderito asado. Desde la calle se veia,  a través de una vitrina, como los asaban abiertos en cruz y clavados en forma diagonal en el suelo alrededor de un fogón central. Era imposible pasar sin tentarse. La atención al interior fue excelente.

En una agencia de turismo contratamos los servicios para visitar el parque nacional Tierra del Fuego. Un viaje en bus de casi un día recorriendo los hermosos parajes de esta zona montañosa cubierta de bosques y vegetación.

El día 31 llegaron Daniel y Elodie. Los esperamos en el aeropuerto con Popoff y los llevamos de inmediato al Kekilistrion, el nombre de nuestro velero. Esa noche la pasamos abordo pues zarpabamos al Cabo de Hornos la mañana siguiente. En esta ocasión tuvimos nuestra primera cena abordo con la presencia de la encantadora Marline, esposa de Popoff.

Fue un agrado conocer a estos dos ciudadanos franceses, compañeros de aventuras que iban a ser en las próximas dos semanas. Para mí fue un reto pues apenas podía entender algo del idioma. A medida que pasaban los días me fue posible recordar algo del mismo y entender un poco más lo se hablaba abordo e incluso hilvanar algunas frases cortas, pues el idioma de preferencia de todos abordo era el francés. Afortunadamente Popoff y Axel hablaban, ademas, inglés y español lo que hizo mi vida más fácil.

La tripulación estuvo constituida por las personas que se ven en la foto de arriba la cual tomamos en una calle de Puerto Williams. De derecha a izquierda: Elodie una joven que trabaja para el gobierno de Francia en Paris, Popoff nuestro capitán, Axel un ejecutivo retirado en Sarasota, Daniel un científico retirado que vive en Normandía, y el que escribe.

La información publicada en el internet indicaba que el capitán de esta embarcación, Olivier Pauffin de Saint Morel, de 47 años, conocido por el diminutivo de Popoff, nació en Argelia y era actualmente ciudadano francés y residente argentino desde hacía ya más de 15 años. Agregaba que había navegado en el Mediterráneo, las costas de África (Costa de Marfil y Congo) y Suramérica (Brasil y Argentina). Además señalaba que tenía mucha experiencia en navegar el Cabo de Hornos, los canales Patagónicos y la Antártica.

Esta información, confirmada por diversas fuentes, me había dejado satisfecho y confiado.
Mariline, la gerenta de esta empresa, me había dicho que necesitaba cuatro pasajeros para hacer el viaje. Afortunadamente los otros dos pasajeros se anotaron algunas semanas después. Venían de Francia. Nuestro crucero incluía navegar frente al Cabo de Hornos y visitar la Isla y de vuelta, visitar los glaciares que quedan al oeste de Ushuaia. En total el crucero duraría 14 días: desde el 31 de Enero, día de embarque, hasta el 13 de Febrero, día de desembarque. Y así ocurrió exactamente.

La embarcación, de bandera francesa, de doce metros, fue bautizada Kekilistrion, que es el nombre del cerro en Marsella a cuyo pie fue construida por Popoff con la ayuda de su esposa Mariline, en los años 1980s. Su casco es de ferro-cemento. Excelente velero para esta zona no solo por su peso  sino por la sólida estructura de acero y gruesos paneles de vidrio que cubre parte del cockpit. Esta estructura nos protegió de los vientos, la lluvia y las olas durante el viaje. Al interior contaba con una estufa que calentaba y mantenía seca la cabina las veinticuatro horas del día usando diesel, el mismo combustible del motor.

Las comodidades del interior eran las típicas de un velero de ese tamaño y años de uso. Las disfrutamos enormemente lo mismo que la comida que preparaba este capitán francés la cual, además de ser abundante, era de tipo casero y por supuesto deliciosa. Buen vino, quesos, pan y compañía. Todos colaboraban con poner la mesa y el lavado de platos.

Lo más notable era la gran cantidad de provisiones de comida que llevaba el velero. Popoff abría cajones y destapaba espacios detrás de las paredes y el piso donde había almacenado de todo. En otra parte tenía una heladora bien aprovisionada de carnes. No faltaba el vino. Creo que no alcanzamos a comer más de la mitad de todo lo que llevábamos.

Nos acomodamos sin ningún problema en las literas del velero. Axel a proa. A continuación, el capitán en su litera a estribor en el pasadizo entre Axel y la cabina central. Luego yo en la cabina central usando una de las bancas laterales del comedor. Escogí esta acomodación pues tenía una pequeña lámpara de cabecera para leer de noche, una mala costumbre que tengo desde hace mucho tiempo y estaba además al lado del baño. Nadie protestó pues les daba más espacio a los demás. En la popa estaban las literas de Elodie y Daniel.

PUERTO WILLIAMS. ISLA NAVARINO. CHILE.

Zarpamos de Ushuaia el 1 de febrero de 2009 a las 9:40 am rumbo a Puerto Williams. Salimos a motor y vela. Me tocó a mí timonear las primeras horas. Hay que aclarar que todos los tripulantes tenían que colaborar con el timón y las maniobras de vela y puerto. Popoff ajustaba velas y daba explicaciones sobre su manejo. Nosotros protegidos del frio con varias capas de ropa, parcas y gorros. A pesar de estar semi nublado y de lloviznar la mayor parte del tiempo, había claridad.


La vista de Ushuaia que íbamos dejando en la popa era muy hermosa. Las montañas nevadas que la circundan, los colores de sus edificios, las embarcaciones de todo tipo en su bahía, que en ese momento se reflejaban en el espejo de agua, la expectativa del viaje que estábamos iniciando, el calor de los tachos de café caliente en nuestras manos, la sonrisa en todos los rostros, las velas en alto, todo contribuía a crear un mágico y encantador momento.

Todos mis sentidos estaban atentos a lo que me rodeaba. Mi cuaderno bitácora comenzó a llenarse, lo mismo mi carta náutica en la que anotaba observaciones sobre nuestra navegación: latitud, longitud, velocidad, distancias, tiempo, curso magnético, faros, boyas, corrientes, islas, islotes, montes, que íbamos pasando. Mi cámara tenía capacidad casi ilimitada para tomar fotos de manera que se transformó en una eficiente secretaria para tomar notas, en imágenes, de todo lo que me llamaba la atención. Así comenzó, siguió y terminó este bien meditado y observado viaje.

Sabía que a mi vuelta a Sarasota mis colegas del United States Power and Sailing Squadron de esta ciudad me pedirían detalles. Además deseaba escribir un artículo, en inglés, para sus publicaciones nacionales. Lo que así hice. Un link a la publicación antes mencionada se encuentra en mi pagina web lanchaschilotas.com.

Esta última (USPS) es una organización sin fines de lucro, con capítulos en casi todas las ciudades de USA, especialmente las costeras, que se dedica a enseñar navegación básica, costera y de altura, a enseñar materias complementarias como climatología, electricidad y mecánica de embarcaciones, equipos electrónicos para la navegación, y otros. También realiza tareas cívicas como colaborar con las autoridades en la actualización de cartas náuticas, y organiza eventos de fraternidad entre sus miembros a través de múltiples actividades náuticas y sociales. Me sirvió enormemente en preparar y disfrutar de este viaje el haber tomado todos sus cursos y obtener además la licencia de capitán (Máster) de la United States Coast Guard.

Llegamos a Puerto Williams a las 14:40. Cinco horas de navegación a una velocidad promedio de 5.5 nudos. Esta ciudad es el municipio y capital de la Antártica Chilena. Tiene una población de 2,400 habitantes. Es considerada la ciudad más austral del mundo ubicada en la costa norte de la Isla Navarino y a orillas del costado sur del Canal de Beagle. Nos amarramos quinto en línea a un costado de un velero alemán de unos 10 metros en el Club Náutico de PW, ubicado en una pequeña ensenada en la parte oeste de la ciudad, a una corta distancia a pié de la Gobernación Marítima.

Este club tiene como base o clubhouse un antiguo barco de transporte que perteneció a la armada de Chile (el Micalvi) fondeado y semi hundido en esa ensenada y al cual se acoderan los yates, la mayoría veleros, de todas las nacionalidades que van o vienen del Cabo de Hornos y la Antártica. En las tardes se abre la cantina y los tripulantes se reúnen a libar, cantar y celebrar sus proezas. En la cabina hay banderines de todas partes del mundo y un ambiente alegre y grato. Cuando estuvimos allí había veleros de Alemania, Suecia, Suiza, Francia, Canadá, Argentina, y Chile. En total como unos 30.

Lamentablemente el Micalvi está en malas condiciones. Los baños no se pueden usar por su suciedad. Apenas usamos sus duchas de agua caliente. Se nos dijo que se iban abrir baños nuevos (toilette y duchas) al otro lado de la calle en un futuro no lejano. Esto es fundamental para los tripulantes. Ojala sea una realidad.

Luego de amarrarnos esperamos la llegada de los funcionarios de la Aduana de Chile, el Servicio Agrícola y Ganadero del Ministerio de Agricultura, la Policía y la Oficina de Inmigración, quienes revisan las embarcaciones y autorizan el desembarco de pasajeros. Todo hecho de una manera muy formal, eficiente y con amabilidad.

Después de esas autorizaciones acompañamos fuimos, con el capitán Popoff, a la Gobernación Marítima a timbrar nuestros pasaportes para entrar a Chile. Una linda caminata por la avenida Yelcho que enfrenta al canal Beagle. La ciudad se ve limpia, con viviendas antiguas, pequeñas, protegidas con láminas de zinc por todos sus costados. Casi todas con discos de TV de satélite. La mayoría se ven bien a pesar de sus años.

Nos causó mucho agrado ver los nuevos barrios de viviendas económicas bien construidas y mantenidas, con jardines pequeños en su frente. Los infaltables perros vagos se hicieron presente en las calles lo mismo que caballos sueltos pastando donde podían. El gobierno se ha empeñado en mejorar la infraestructura de la ciudad. Además de un nuevo liceo, la mayoría de las calles están pavimentadas y bien señalizadas y las instalaciones de la Armada de Chile están excelente estado.

La ciudad dispone de todos los servicios de utilidad pública que se necesitan en una ciudad ubicada en esta zona geográfica. Aprovechamos para comprar frutas y verduras frescas, empanadas, vino (Carmeniere Sta. Emiliana y Rhin Sauvignon Urmeneta) y pan del día en un almacén de barrio. Mientras caminábamos de vuelta al velero me tocó intentar una explicación acerca del origen de estas nueva cepa carmeniere. Dije que me parecía que fue descubierta en unos viñedos de la zona central por uno de los consultores franceses contratado por una de las grandes empresas vitivinícolas de Chile. Se creía que era una cepa Merlot pero el francés aclaró que era una cepa poco conocida y casi perdida en Francia que en realidad se llamaba carmeniere.

Fue muy placentero conversar con la gente local. La ciudad dispone de pequeños almacenes, librerías, bancos, cambio de moneda, centros de llamadas (teléfono, internet, fax, y otros servicios) en calles laterales y en una plazoleta en lo que podríamos llamar el centro. Nosotros usamos casi todos estos servicios, especialmente el cambio de moneda y la compra de tarjetas postales y su envío a través de Correos de Chile. Una nota interesante fue ver el centro de llamada permanentemente ocupado, sus computadores, con tripulantes de todas partes del mundo tratando de comunicarse con sus familias y amistades.

En la librería tuve la oportunidad de comprar la carta náutica de la región publicada por el Servicio Hidrográfico y Oceanográfico de la Armada de Chile: Del Canal Beagle al Cabo de Horno #13,200, actualizada al 31 de diciembre de 2008. Esta carta, nueva, está ahora colgada en un marco en mi living room. La que yo estaba usando y anotando en este crucero era la publicada por el servicio equivalente de los Estados Unidos (South America-South Coast. CHILE-ARGENTINA Beagle Channel to Cabo de Hornos. From various sources to 1997. #22430 Abril 11, 1998. National Imagery and Mapping Agency.) Esta carta es la que estoy usando, con todas sus anotaciones y comentarios para escribir estas notas.

Visitamos el museo (1975) “Martin Gusinde” (en homenaje a un sacerdote de la orden Verbo Divino que trabajó en esta zona a comienzos del siglo pasado) que presenta muestras de la cultura y antropología indígena local, información sobre el descubrimiento del Cabo de Hornos, las obras de los misioneros anglicanos, la flora y fauna de la región y la fundación de Puerto Williams. (nota tomada de la guía turística Turistel).

Aprovechamos de tomar fotos de la máscara de proa de la famosa escampavía Yelcho (a mando del legendario Piloto Pardo) y leer en la placa enfrente a ella sobre su participación en el rescate de miembros de la expedición antártica británica (E. Schackelton) en la Isla Elefantes, en la Antártica Chilena.

También visitamos la caleta de pescadores donde tomé fotos de sus casas, talleres de reparación, cestos de pesca y de sus embarcaciones de pesca de la centolla. Esta es una pesca de temporada la cual una vez terminada queda todo en receso hasta la próxima.

A la vuelta de nuestro paseo encontramos a Popoff tomando mate en el cockpit. Elodie no aguantó la curiosidad y lo compartió con él. De allí en adelante Popoff le cebaba un mate cada vez que el tomaba uno. Esa noche, después de unos piscos sours en el Micalvi y una excelente cena preparada por nuestro capitán, al son de Astor Piazzola y jazz suave cada uno fue a lo suyo: la mayoría leyendo o escribiendo. Al poco rato nos fuimos al sobre para partir temprano al día siguiente a Puerto Toro.

PUERTO TORO. ISLA NAVARINO. CHILE.

Al día siguiente, 2 de febrero de 2009, partimos a Puerto Toro a las 10:30 am. El tiempo seguía igual: frio, de lluvia ligera, vientos de 10 a 15 nudos con rachas, nublado, semi claro. La navegación siguió rumbo al Este (100°) por el Canal Beagle. Velocidad 5.8 nudos, viento del Oeste de 20 nudos, lat. 54°55.064´S; Long. 67°33.671´W. A las 12:53 cambiamos a un rumbo Sureste (135°) en dirección al islote Snipe el que dejamos a la cuadra de babor a las 13:25. A las 13:35 divisamos, también a la cuadra de babor, los restos de un barco mercante semi hundido, encallado en las rocas. Un trágico recuerdo de la difícil navegación de esta zona.

Seguimos al 154° por las aguas del paso Picton dejando a babor la famosa isla Picton y divisando en la lejanía las islas Nueva y Lenox. A estribor las costas de la gigantesca Isla Navarino. El islote Snipe y estas tres islas cautivaron la imaginación de todos los chilenos porque eran el centro de un viejo problema de límites con Argentina. Muchos altercados se produjeron en esta zona, porque estas islas definían la dirección del canal Beagle y en esa forma el límite con la hermana república.

Curiosamente me tocó estar presente en la reunión del Consejo Permanente de la Organización de los Estados Americanos (yo era un funcionario de esta institución) cuando el ilustre embajador de Chile, don Pedro Daza, en vísperas de Pascua, un 23 de diciembre, en 1978, propuso un arbitraje papal para resolver un conflicto que estaba ya generando movimientos de tropas en la frontera. El acuerdo se tomó a la hora undécima. Finalmente el conflicto se resolvió entre ambos países por un tratado de Paz y Amistad en 1984, después de la guerra de las Malvinas. Chile ganaba las islas al sur del canal Beagle pero quedaba sin costas bañadas por el Atlántico.

Una explicación breve a los miembros de la tripulación era obligatoria. Lo hice en la forma más neutral posible dada la condición de residente de Argentina de nuestro capitán francés.

Aun cuando navegábamos con vientos predominantes del Oeste de 10 a 15 nudos teníamos rachas de viento que a veces alcanzaban 25 a 30 nudos. Nuestra velocidad subía a 7 y fracción nudos. Se navegaba a ratos en oreja de burro usando un tangón para la vela de proa que tenía un tamaño entre Genoa y jib. No fue difícil aprender esta maniobra.

Llegamos a Puerto Toro a las 15:20.  Tiempo total 4 horas y 50 minutos por una distancia navegada de 26 millas, a una velocidad promedio de 5. 2 nudos. Nos acoderamos al muelle, aparentemente nuevo  pues se mantiene en un muy buen estado. Luego de descansar por un buen rato, cambiar ropas,  tomar café, ordenar el barco, y nuestraspertenencias nos decidimos ir a tierra. Toda la tripulación en buen estado de ánimo después de haber hecho una excelente navegación.

La marea baja nos obligó a escalar la estructura de madera de los costados del muelle para llegar a tierra. El muelle está conectado al pueblo por medio de una calle larga que sube la colina donde está ubicado. Justo a la salida del muelle a la derecha hay una pequeña Iglesia muy bien mantenida, parecía recién pintada.

En el fondeadero enfrente a la iglesia y a la derecha del muelle había una embarcación pesquera de acero varada la que nos hizo recordar que la única actividad comercial de esta zona es la pesca de la centolla. Como llegamos en pleno verano no se divisaban actividades de pesca pues esta se realiza en los meses de invierno. En esa época el muelle está rodeado de embarcaciones, acoderadas en varias filas y la actividad de la ciudad está en pleno auge. A este muelle llegan periódicamente barcazas con provisiones y pasajeros. Cuando nosotros llegamos estaba desolado, vacio, no se veían gentes o embarcaciones, excepto la varada cerca del muelle antes mencionada.

A la salida del muelle a la derecha está el clásico cartel pintado de verde con letras blancas: BIENVENIDOS A PUERTO TORO, COMUNA DE CABO DE HORNOS, PATAGONIA CHILENA. El símbolo del escudo verde con dos carabinas cruzadas nos dice que hay una comisaria de Carabineros de Chile en el pueblo. Caminando hacia el pueblo a la izquierda estaban las casetas de los generadores que proporcionan electricidad al mismo. Más adelante a la derecha hay otro letrero anunciando Puerto Toro como el poblado más austral del mundo indicando el año de su fundación (1892) y sus coordinadas: Lat. S 55°15´ y Lo W 67°01´.

Más arriba el camino se bifurca. Las casas de los pobladores se ven bien mantenidas y todas con antenas satelitales. Un poblador me decía que tenían agua potable. Un carabinero me invito a visitar la comisaria. Bien instalada y con excelentes comunicaciones. Tuve la suerte de poder enviar un e-mail a mi esposa usando su computador. Un grupo de carabineros muy amables, bien preparados que proporciona servicios de seguridad y orden al poblado al mismo tiempo que coopera con actividades sociales y culturales.

La Armada de Chile tiene presencia permanente en este puerto por medio de su Alcaldia de Mar (VHF 16 Alcamar Toro). Es importante señalar en este momento que durante toda nuestra navegación el capitán Popoff se comunicaba dos veces al día con la Armada de Chile: a las 08:00 y 19:00. En estas comunicaciones se debe identificar: nombre de la embarcación, capitán, rumbo, lugar a que se dirige, tiempo estimado de llegada, tripulantes a bordo etc. Es obligatorio hacerlo lo que parece una buena medida pues se sabe en todo momento donde se encuentran las embarcaciones en esta zona de clima inhóspito y peligroso. De seguro hay otras razones por las cuales uno debe hacerlo. En algunas ocasiones durante el día la Armada solicitaba, en adición, a Kekilistrion que se identificara.

Es agradable observar el colorido del pueblo. Es como una paleta de colores. Mirándolo desde el muelle, quizás por estar nublado, se destacan las casa pintadas con colores similares a la de las embarcaciones de pesca: amarillo, rojo, verde, blancas. Lo mismo sus techos. Los arboles de la zona son de un verde obscuro: lengas, ñires, coigües, ciruelillos, canelos, maitén. Mirando hacia el este pude divisar, en la lejanía, la melancólica silueta de las velas de una embarcación navegando lentamente de vuelta, es decir hacia el norte por el Paso Picton.

De vuelta en el Kekilistrion nos acomodamos en la cabina a descansar. Un momento de lectura, escribir, recordar. Popoff tiene una buena selección de música: jazz, folklórica argentina, clásica, francesa. Algunos cabeceamos una siesta liviana. Luego tuvimos una excelente cena preparada por nuestro capitán: asado con papas doradas, ensalada, pan, vino, postre, café.

En medio de nuestra comida aparecieron dos perros, una mezcla de policial y labrador, que nos observaban desde el muelle con gran ansiedad. Parecían gemelos. Al final le dimos todas las sobras. Parece que están acostumbrados a esta maniobra. Durante la época alta de pesca cuando los barcos pesqueros están atracados al muelle y los pescadores, famosos por las opíparas comilonas que se dan, los alimentan con suculentas sobras.

Yo tengo un recuerdo lejano de este pueblo pues un amigo de juventud estudió en la Escuela de Tecnología Pesquera en la Universidad Católica de Valparaíso y uno de sus primeros trabajos lo llevó a Puerto Toro donde creo que la CORFO estaba construyendo una fábrica de conservas lomas probablemente para enlatar la centolla.

PUERTO MAXWELL. ARCHIPIELAGO HERMITE. CHILE

El 3 de febrero de 2009, nuestro tercer día de navegación, partimos rumbo a Puerto Maxwell, en el archipiélago Hermite. Temprano en la mañana, como en los otros días, Popoff puso su laptop a trabajar. Recibía por satélite información del tiempo lo que permitía ajustar la navegación de acuerdo con las condiciones del mismo. Afortunadamente durante todo nuestro crucero tuvimos “buen tiempo” relativo a esa zona.

Nos desamarramos a las 08:10 y tomamos un rumbo 121° por 56 minutos. A lo lejos se perfilaba la isla Nueva. Luego cambiamos a 180° (derecho al sur) por los siguientes 55 minutos. La isla Nueva la dejamos a la cuadra a babor y entrabamos al Paso Goren donde cambiamos al 220° (Sur Oeste). Íbamos entre la isla Navarino al Oeste y la isla Lenox al Este. Nos movíamos con motor y la mayor. Cielos nublados, vientos calmos, buena visibilidad, temperatura 9.5° Celsius.

Pasamos a la cuadra del Islote medio y a lo lejos divisamos la isla Terhalten. Nos estábamos acercando a la Bahía Nassau. Esta es una enorme bahía al sur de la Isla Navarino. Completamente abierta al Oeste de donde normalmente viene el mal tiempo. Al borde sur de la bahía esta el archipiélago Wollaston y más al sur el archipiélago Hermite donde se encuentra la isla Hornos famosa por su cabo ubicado al fin del mundo y su clima tormentoso.

Al salir del Paso Goren debíamos cruzar la Bahía Nassau lo que significaba navegar 17 millas al descubierto. Yo había estudiado las condiciones de navegación de la zona y temía que esta pierna iba a ser difícil de navegar. Pero mantuve mi boca callada para no alarmar a la tripulación. Y ocurrió lo impensable.

A medida que nos internábamos en esta bahía el viento, que era apenas una briza, comenzó a amainar. Tanto que tuvimos que poner motor. Y así ocurrió que atravesamos esta bahía con las velas de fierro, el total de las 17 millas. Algunos rollers comenzaron a llegar pero pequeños. Todos nos mirábamos un poco desconcertados pues esperábamos mas aventura. La bahía era una taza de leche, de un color gris claro, reflejando el nublado del cielo, brillante, silenciosa.

A medio día nuestro capitán bajó a la cabina y calentó lentejas las que sirvió con un suculento pedazo de longaniza bien humeante y pan. No nos habíamos dado cuenta de esta maniobra de manera que fue una agradable sorpresa cuando el primer plato apareció desde la obscuridad de la cabina al cockpit. Un regalo de los dioses para una tripulación muerta de frio y hambrienta.

Al poco rato llegó un cardumen de delfines, anunciándose en la lejanía con sus saltos y piruetas como payasos del mar. Nos acompañaron por largo rato lo que nos permitió tomar múltiples fotos. Rompieron la monotonía y pusieron sonrisas en nuestros rostros. Y se fueron como llegaron: saltando, corriendo haciendo piruetas. También vimos una ballena Minke a una cierta distancia.

Nos dejaron con las primeras vistas de los albatros, que se mecían en el agua como si estuvieran durmiendo. Solo se echaban a volar cuando la proa de nuestra embarcación estaba a pocos metros. Daban unas vueltas y se volvían a acurrucar en el agua. Los petreles gigantes giraban alrededor. Pero en general no se veían muchos pájaros. Tomamos muchas fotos. Las de Daniel son espectaculares pues muestran a los albatros en todas sus poses: flotando en el agua, saliendo de ella, volando, aterrizando. Gran espectáculo pues son aves gigantescas. Seguimos viendo albatros, petreles y otras aves de mar por el resto de nuestro viaje. No en grandes cantidades y la mayoría al sur del canal Beagle.

Axel sacó hermosas fotos en blanco y negro con una cámara Leica. Muestran un horizonte de nubes, las islas del archipiélago Wollanston y las calmadas aguas de la bahía. Los contrastes de luz, la línea que perfila las montañas en el horizonte, las tonalidades negras y grises del cielo, tierra y aguas son notables. Hacía tiempo que no veía fotos en blanco y negro. Me he acostumbrado a la generosidad de las cámaras digitales que nos permiten tomar innumerables fotos, siempre en colores en mi caso. Aun cuando mi cámara Nikon podría tomarlas en blanco y negro nunca lo hago. Curioso.

A las 11:45 pasamos a la cuadra de la Isla Terhalten y Sesambre. En el horizonte comenzábamos a ver los perfiles altos de las montañas de las islas del archipiélago Wollaston. Seguimos navegando sin novedad rumbo a la bahía Gretton. .

El archipiélago Wollaston está formado por cuatro islas que figuran en la carta en forma diagonal de noroeste a sureste: Isla Grevy, Isla Bayly, Isla Wollaston e isla Freycinet. La bahía Gretton queda entre las dos primeras.En una islote paramos un momento para ver un grupo de pinguinos retosando en la playa. Llegamos a esa bahía a las 14:45 dejando a babor los islotes Cabo y seguimos por el canal Washington que separa la isla Bayly de la Wollaston. Al salir del canal pude observar directamente al Oeste la punta del extremo sur de la Península Hardy llamada Falso Cabo de Horno, obviamente por ser confundido con el real.

Ese canal nos dejó en el seno Franklin y a la vista de la Isla Maxwell que se ubica en la parte norte de la isla Hermite, separada por un pequeño canal. Cruzamos ese seno y navegando por el Paso Norte pasamos isla Maxwell a estribor y nos dirigimos a Puerto Maxwell ubicado en una pequeña ensenada de al lado Este de la isla Hermite y al frente de la isla Jerdan. Echamos el ancla a las 19:45.

El seno Franklin separa el archipiélago Wollaston, que queda al Norte, del archipiélago Hermite que queda al Sur. Este último archipiélago fue nombrado en homenaje al almirante holandés Jacques L´Hermite que en su viaje de circunnavegación, al frente de la flota Nassau, allá por los años 1623 -24, hizo el trabajo cartográfico de estas islas las cuales incluyen Hermite, Herschel, Deceit y Hornos en el extremo Sur y muchas otras islas, islotes, rocas esparcidos alrededor de este archipiélago.

La maniobra de fondeo en esta zona es especial. La embarcación se fondea con la popa hacia tierra. El ancla se echa a proa y se recula hacia la costa. El ancla tiene más de cien metros de cadena. De cada costado de la embarcación y haciéndose firme en cornamusas de popa se llevan dos líneas a tierra en un bote de goma a motor, tipo zodiax capaz de llevar hasta 6 personas. Las líneas, cruzadas, se hacen firmes en árboles grandes en la costa. Para ello el Kekilistrion dispone de dos tambores, uno a cada banda, que enrollan más de 200 metros de línea de nylon para hacer firme la embarcación a tierra.
Toda esta zona es de aguas profundas. Lo más notable en estas islas son los kelp o algas que brotan del fondo. Crecen alrededor de las islas. Para sacar el ancla muchas veces hay que cortar a machetazos el grueso tronco que las sostiene, de casi 3 pulgadas y más de diámetro.

Esta forma de fondearse es muy importante en estas latitudes debido a las rachas de feroces vientos que vienen del Oeste y bajan por el costado Este de las montañas para caer sobre los canales de aguas aparentemente protegidas. Los primeros que sufrieron estos vientos fueron los descubridores españoles y exploradores ingleses de estas regiones, quienes dejaron en sus bitácoras anotado este peligroso fenómeno de vientos que ellos llamaron Williwaw. Vientos traicioneros que atacaban las velas de un barco sorpresivamente a veces a 100 millas por hora por algunos segundos en los estrechos canales de estas latitudes. Muchas embarcaciones terminaban con sus aparejos y velas dañados o sobre las rocas destruidas o hundidas.

Después de todas estas maniobras y de descansar por un rato se hizo una excursión al cerro donde se amarraron las líneas de popa. Yo me quedé en el bote pues estaba sintiendo el hielo en mi cara y no podía arriesgarme a tener un ataque de sinusitis antes de llegar al Cabo. Este es un problema que vengo sufriendo de juventud y que se me ha agravado con los años. Cuando me viene un ataque quedo totalmente inutilizado y no podía en esta oportunidad verme afectado pues perdería la oportunidad de cruzar el meridiano del Cabo de Hornos, visitar la Isla Hornos y seria un problema para la tripulación.

Las islas de estos archipiélagos son muy hermosas. Tienen bosques de lengas y otros árboles de media altura en sus costados orientales y un pasto semi descolorido, amarillento, duro, de casi un pie de altura, que crece en los costados occidentales. Las rocas están cubiertas de un musgo obscuro. En el lado de los arboles hay arbustos algunos con flores blancas y amarillas y otros que me parecieron que eran canelos. Un señor en Puerto Williams me decía que en esta zona también crecen ñires y coihues pero yo no los pude diferenciar.

Ese día el paraje de Puerto Maxwell y sus alrededores lucían verdaderamente hermosos pues al atardecer estaba claro y con algunos rayos de sol. El agua como espejo y en ella se reflejaban las islas de los alrededores. Frente a la proa del barco se veía la parte oeste de la isla Jerdan, cubiertas por el pasto duro antes mencionado que crecía en forma tupida en sus faldeos rocosos. En contraste el cerro a nuestras espalda estaba cubierto de lengas, altas, frondosas, verdes.

A la vuelta de esa excursión nos instalamos en la cabina a escuchar música, preparar la comida, leer, escribir, soñar. Quizás dormitamos algunos minutos. En esta zona geográfica, en febrero, los días son largos. El anochecer se produce más allá de las 22:00. Digo esto porque después de un largo rato escuchamos unas voces en la cercanía de nuestro barco. Nos sorprendimos cuando, al salir a cubierta vimos dos veleros acoderándose al nuestro. Como todavía estaba claro iniciamos una amable conversación llena de curiosidad acerca de los orígenes y destino de los veleros y sus tripulaciones. Al calor de unos vinos por supuesto. Siempre es muy grato ver otros seres humanos en lugares remotos y conocer de sus aventuras y planes.

El más cercano era un velero de 32 pies bautizado con el nombre WATTA (tenia escrito en su lado la palabra Contessa que me imagino era su modelo) no recuerdo donde estaba matriculado. Se veía bien preparado en su superestructura para navegar en estos mares. Estaba tripulado por tres persona, todos entre los 27 y 34 años de edad. Más o menos. Lo más extraordinario es que el más joven era una chica que nos dijo que era partera. Uno de los jóvenes era enfermero y el otro parece que era su hermano. Los tres eran suizos y andaban recorriendo el mundo. Hacía más de un año que andaban por el Atlántico. Había desembarcado por algunos meses en Buenos Aires para trabajar y ahorrar dinero a fin de financiar otra pierna de su crucero alrededor del mundo. Me dio la impresión que habían hecho algo similar en USA y otros lugares.

Todos ellos hablaban excelente español e ingles los idiomas que usamos para conversar con ellos. De seguro que también hablaban alemán, francés e italiano. Cuando zarpamos con rumbo la Isla Hornos nos venían siguiendo y desembarcaron en la Isla una hora después de nosotros. Los vimos por última vez en Puerto Williams cuando pasamos por esa ciudad camino a los ventisqueros o glaciares ubicados al Oeste del Canal Beagle, en territorio chileno. Me parece que ellos se iban a quedar en Ushuaia por un tiempo.

Fue muy grato conversar con ellos y apreciar el plan de vida que se habían fijado en el cual el vivir independientemente, el arriesgarse a hacer cosas extraordinarias, el aprender a valerse por sí mismo, el desarrollar un motor propio, el tener y ejercer iniciativa, el solucionar problemas en forma creativa eran sus características esenciales. No dejé de pensar en las relaciones sociales dentro de esa embarcación. Eso también lo estaban aprendiendo en un ambiente cerrado en el que se compartían penas, alegrías y las tremendas fuerzas de la naturaleza. Los tres irradiaban alegría, confianza y deseos de continuar la aventura. Me impactaron profundamente por su valentía de enfrentar la vida por los cuernos y por estar triunfando en ello.

La otra embarcación, que estaba acoderada a la de los jóvenes suizos era de un ciudadano sueco, retirado hacia un par de años y quien andaba también recorriendo el mundo. Su velero, NANOQ, matriculado en Kungsviken, Suecia, era de 32 pies y un mástil como el de los suizos. Nos contó que había trabajado, por varios años, como ingeniero, en un astillero sueco. Cuando venía navegando por el atlántico, a la altura de los 40° de latitud Sur, frente a Argentina, se encontró con vientos huracanados que le quebraron el mástil, seguramente los pamperos famosos que vienen de tierra, en esa latitud. Tuvo que repararlo en el camino en forma provisoria y dirigirse a puerto para poner uno nuevo.

Fue interesante escuchar su historia. Nos dijo que no tenía itinerario. Va viajando dirigido por las circunstancias, lo que le dicen los capitanes de otras embarcaciones que va conociendo en el camino, las conveniencias del tiempo, las necesidades de reparar y abastecer su velero, sus propias necesidades de descanso, ver a un médico o dentista, recoger y enviar correo, obtener dinero. Le depositaban todos los meses su pensión en su cuenta corriente en Suecia y el retiraba dinero de una ATM en cualquier banco en el mundo.

Al dia siguiente, cuando zarpamos Isla Hornos, lo dejamos a popa despidiéndose con su brazo en alto. Fue triste dejarlo allí solo. Sin itinerario. No sabía si se iba al Pacífico y de allí al Norte o al Este en dirección al Africa o a la India. El pronóstico le daba varios días de buen tiempo en Puerto Maxwell para decidirse.

El WATA habia zarpado media hora antes y nos estaba esperando en el canal para seguirnos al Cabo.

ISLA HORNOS. ARCHIPIÉLAGO HERMITE. CHILE

El miércoles 4 de febrero de 2009 levantamos anclas a las 09:35 con rumbo al Cabo de Hornos. Hoy es el gran día. La noche anterior tuvimos varias rachas de vientos fuertes pero hoy día amaneció nublado. La levantada comenzó como a las 07:45. Poco a poco cada uno salió de sus literas y comenzamos a preparar desayuno: pan, mantequilla, miel, mermelada, queso, café. Me ha llamado la atención con qué facilidad Elodie, nuestra compañera de aventuras, pronta a cumplir 38 años, se ha adaptado a convivir en la estrechez de un velero con cuatro hombres mucho mayores que ella. Y nosotros con ella, respetando su privacidad y comportándonos civilizadamente.

Partimos de Puerto Maxwell con rumbo 186°. Después de media hora, a una velocidad de 3.6 nudos, dejamos la punta de las isla Jerdán a babor y cambiamos a un curso 153° al poco rato dejamos isla Chanticleer a estribor. Más allá de esta isla se veía apenas la punta norte de la caleta San Martin, otro lugar de fondeo alternativo pero menos seguro en estos parajes. Hacia el Sureste veíamos las líneas altas de la isla Hall que al principio confundí con la isla Hornos.

A esta altura comenzamos a percibir que las olas venían más gruesas, eran los rollers que venían del océano Pacifico que ahora estaba abierto hacia el Oeste. Estábamos navegando a motor y con la vela mayor. La isla Hall la dejamos a babor. Una isla de gran altura (315 mts de acuerdo con la carta) con acantilados y desfiladeros. A pesar de que se veía semi oscura era posible distinguir que estaba cubierta en partes por musgo y ese pasto duro antes mencionado. El resto era roca viva.

Seguimos navegando en el mismo rumbo divisando ahora la parte norte de la Isla Hornos. Los rollers seguían haciéndose presente ahora con más frecuencia y profundidad. Y así seguimos hasta el paralelo 56°S donde cambiamos al rumbo 069°. Ya estábamos al Sur de la isla y rumbo al Este listos para pasar enfrente de la línea que define la ubicación del cabo: 55°57´S y 67°17´W.  Yo iba al timón cuando pasamos la línea. Eran las 11:35.

Luego de entregar el timón Elodie tomó mi cámara para sacarme una foto con el cabo a mis espaldas. Ella había adivinado cuán importante era para mí ese momento. En ese momento tuve un percance: al levantarme un poco de donde estaba sentado, la ola subió de repente y me hizo caer con fuerza sobre mi cola en la arista del cockpit. Sentí un golpe seco y duro. Lo primero que pensé fue que me había quebrado una vértebra. Pero no me dolió en ese momento. Solo con los minutos comencé a sentir que un cototo estaba creciendo al final de mi cola. Nadie se dio cuenta de esto y seguí como si no hubiera pasado nada. Con el tiempo recuerdo ese evento y el susto que pase pues habría sido muy fácil caerme de espalda y sumergirme en las aguas del Mar Drake sin posibilidad de supervivencia: cargado de ropas pesadas y en aguas agitadas y frías.

Algunas de las olas estaban alcanzando casi 3 metros. Nos pasaban por debajo elevándonos para mostrarnos un increíble paisaje marítimo hacia todos los horizontes. Alcanzábamos a ver en estas ocasiones al Wata y su tripulación juvenil más al sur. Luego la ola se alejaba de nosotros con un sonido de marejada para llevarnos como en un rápido elevador a la profundidad de la entre ola antes de que la próxima que veíamos venir encima, como una masa acelerada de agua, nos elevara otra vez a su altura máxima. Eran olas amables y masivas pero no reventaban de manera que pronto nos acostumbramos y comenzamos a gozar de esta navegación. Todos estábamos encantados. Obtuve múltiples fotos de la Isla a lo largo de esta navegación. Nuestra velocidad era de 6 nudos impulsándonos con la mayor y el foque. Viento del Suroeste de 15-20 nudos con rachas hasta 30 nudos.

A medida que avanzábamos rumbo Este iba sacando fotos de todos los detalles que veía de la costa Sur de la isla. El avance era lento, cadencioso, de subidas y bajadas de acuerdo al ritmo de las olas. En la lejanía se veía la punta sureste de la isla que es donde nos dirigíamos para cambiar a un rumbo norte para fondearnos en la caleta Leones. Esta caleta esta inmediatamente a la vuelta de esa punta en la costa Este. Es allí donde está el acceso a la isla.

Mientras tanto seguíamos navegando a lo largo de la costa Sur. Después de fotografiar la roca por donde pasa el meridiano del Cabo de Hornos comencé a fijarme en el tope de los acantilados, que la carta muestra 425 metros en su punto de máxima altura. Íbamos navegando con una profundidad alrededor de 55 metros y una distancia de la costa de aproximadamente media milla.

Al poco rato comencé a divisar el monumento al albatros en la cumbre de la isla. Una sorprendente vista por el tamaño de esta obra que se ve muy bien desde el mar. Curiosamente una de las fotos muestra, también, un albatros volando a poca distancia en la misma forma como aparece en el monumento. Es como se hubiera echado volar del monumento dejando el espacio abierto que este muestra. Después de unos minutos se comenzó a ver la bandera chilena flameando en un alto mástil y luego las filigranas de algunas torres de comunicación. Finalmente comenzó a perfilarse el estupendo faro del Cabo de Hornos y una parte de una pequeña iglesia a su derecha.

Luego de pasar los requeríos de la punta sur de la isla cambiamos al 313° lo que nos llevo al fondeadero de la caleta Leones, único acceso a esta isla. El nombre de esta caleta no figura en la carta náutica. Lo obtuve del libro “Patagonia y Tierra del Fuego: Nautical Guide” 2nd Edition de Mariolina Rolfo y Giorgio Ardrizzi, una pareja italiana que ha estado navegando estas aguas por algunos años y han escrito esta magnifica guía náutica. No tengo idea de dónde sacaron ese nombre pero puede ser que allí se instalan leones o lobos de mar lo que hace plausible ese nombre.

Esta caleta está en la costa Este de la isla lo que la protege de los vientos predominantes del Oeste. La guía náutica nos dice que hay que fondearse a una cierta distancia de la costa que es rocosa y acantilada y nos advierte que el fondo es rocoso y de una profundad de alrededor de 20 metros. También nos dice que este fondo no es bueno para anclarse y que hay muchos huiros (kelps). Nuestro capitán, que conoce bien esta caleta, se fondeó con cadena como a 50 metros de la playa y nos dijo que teníamos como dos horas para visitar la isla y quizás menos si cambia el viento. Por el momento estábamos bien protegidos en esta caleta.

De la embarcación se ve la empinada y larga escalera de madera que lleva a los que se desembarcan al tope del acantilado donde está la planicie de la isla. En el extremo superior junto al terminal de la escalera se divisa una solida construcción de ladrillos que parece ser la instalación de generación de electricidad pues a su lado hay un depósito de combustible.

El capitán nos llevó en el bote de goma a la costa.  Comencé a subir lentamente esta super larga escalinata admirando las plantas que crecían en esta vertiente de la isla. No solo había arbustos de un metro o más de altura con hermosas flores blancas, sino también algunos con flores rosadas y otros bien tupidos, verdosos y bajos que crecían por todas partes. También observé arbustos de troncos y ramas leñosas que terminaban en una frondosa mata de hojas lustrosas y verdes. Posiblemente un ñire afectado por los vientos. Y por supuesto también había en algunas partes ese pasto grueso, tupido, medio amarillento que crece en esta zona. Pegado a las rocas se veía un musgo verdoso y amarillento. Ese día había más claridad y el sol se dejaba ver a través de algunas nubes desgarradas.

Cada parada en la escalera me permitía mirar el espectáculo del paisaje marino con la isla Deceit y sus islotes más al sur y la hermosa estampa de nuestro velero Kekilistrion y del velero Wata que se estaba anclando a corta distancia de este último. Finalmente casi sin aire llegué a la cima. Allí estaba el resto de nuestra tripulación conversando con el sargento segundo don Eliot Villarroel Rebolledo quien nos había esperado al final de la escalera para darnos la bienvenida.

Esta parte de la isla es una planicie irregular cubierta de vegetación baja sobre la cual se han construido senderos entablados que se dirigen al Faro, la capilla y los monumentos. Lo primero que uno ve es un letrero escrito sobre una tabla rústica que anuncia que esta es la Alcaldía de Mar Isla Cabo de Hornos de la Armada de Chile.

Cerca de allí hay una placa de mármol en la que se recuerda al legendario capitán inglés Robert Fitzroy. Dice lo siguiente:

INSTITUTO DE CONMEMORACIÓN HISTÓRICA DE CHILE
SOCIEDAD CHILENA DE HISTORIA Y GEOGRAFÍA

VICEALMIRANTE ROBERT FITZROY
1805-1865

ILUSTRE EXPLORADOR E HIDRÓGRAFO BRITÁNICO
SURCÓ ESTAS AGUAS AL MANDO DE LA BEAGLE
DESEMBARCÓ EN ESTA ISLA EL 19 DE ABRIL DE
1830, Y, AL DÍA SIGUIENTE ALCANZÓ LA CIMA
DE SU MÍTICO PEÑÓN

HOMENAJE EN EL BICENTENARIO DE SU NATALICIO

COFRADÍA DE CAPITANES DEL CABO DE HORNOS. CHILE
CORPORACIÓN PATRIMONIO HISTÓRICO MARÍTIMO CHILE
2005

Para mí fue muy significativo ver esta placa. Unos pocos años atrás había preparado y presentando un curso titulado “Acerca del Estrecho de Magallanes y el Cabo de Hornos” para una academia de aprendizaje para gente de la tercera edad en la Universidad del Sur de Florida. (About the Magellan Strait and the Cape Horn. Lifelong Learning Academy. University of South Florida.). Este curso de ocho sesiones de una y media hora cada uno lo había presentado tres veces. La preparación de este curso me obligó a leer mucho material, revisar cartas náuticas y mapas, estudiar con atención muchas fotos. Me hizo recordar a Charles Darwin y su estrecha relación de amistad con Fitzroy quien padecía de períodos de depresión profunda en especial en estas soledades. El llegar al Cabo de Hornos era para mí la culminación de una aspiración de aventura e inquietud intelectual motivada en parte por estas investigaciones.

 

 

 

 

Caminando hacia el faro me detuve en la vieja capilla Stella Maris. Estrella de los Mares. ¡Qué hermoso nombre! Es una pequeña estructura hecha de tablones rústicos, bien mantenidos por la Armada de Chile. Adentro, además de la figura de la virgen, hay una foto de Juan Pablo II y del Padre Hurtado. A pesar de la excitación aproveché la oportunidad de guardar algunos minutos de silencio y dar gracias por todas las bendiciones recibidas a lo largo de mi vida incluida la visita a esta isla.

El edificio siguiente era el del Faro, el cual incluye sus oficinas y la casa habitación del suboficial a cargo de sus operaciones y mantenimiento. Es una solida estructura de ladrillos acostados con ventanas anti-huracán y techo de metal. El faro es circular y está conectado por dentro con las oficinas. En la pared exterior, en el camino hacia la puerta de entrada, hay una sólida placa de metal adosada a la pared de ladrillos. En su parte superior hay tres escudos: el del centro es el escudo de Chile, el de la izquierda es el de la Armada Nacional y el de la derecha de la I Zona Naval.

La placa dice:

FARO MONUMENTAL “CABO DE HORNOS”

“ESTA OBRA FUE LEVANTADA CON EL ESFUERZO Y SACRIFICIO DE
CHILENOS CONVENCIDOS QUE TODO LO QUE SE HAGA EN
EL PRESENTE EN ESTAS AUSTRALES ISLAS CONTRIBUIRÁ
AL PERMANENTE REFORZAMIENTO DE LA SOBERANÍA
NACIONAL EN EL EXTREMO SUR DE AMÉRICA”

Luego están los nombres de la Sra. Presidenta de Chile Michelle Bachelet Jeria, el de la Sra. Ministro de Defensa Nacional Vivianne Blanlot Soza y el de las autoridades navales que participaron en su preparación, instalación e inauguración. Finalmente indica la fecha: Isla Hornos, Septiembre 2005.

Se entra a un salón de recepción donde hay un libro para la firma de los visitantes. En las paredes hay banderines de las embarcaciones y clubes cuyos representantes lo han visitado. Yo dejé con el Sargento Villarroel los banderines del United States Power Squadron, el del Sarasota Power and Sailing Squadron y el del Annapolis Sailing and Power Squadron, tres instituciones a las cuales pertenezco.

El sargento Villarroel tiene un escritorio en este lugar donde estampa los pasaportes con cuatro timbres. La descripción de estos últimos es la siguiente:

1. Timbre circular que tiene en su centro la imagen del monumento al albatros y dice Región de Magallanes y Antártica Chilena.

2. Timbre compuesto de varias figuras: tiene el perfil de la isla y la inscripción Cabo de Hornos acompañado por un barco de dos mástiles con sus velas altas y la cangreja de popa inflada por el ventarrón pasando por las aguas enfrente del Cabo. En su base también dice Región de Magallanes y Antártica Chilena.

3. Timbre circular que dice Isla Hornos, en el centro señala la fecha del día de la visita: 4 de febrero de 2009. Más abajo dice Chile y luego Cabo de Hornos.

Estos tres caben en una página del pasaporte.

En la otra página hay uno que cubre toda su superficie. Dice: Isla Hornos en su parte superior. En el medio de la página hay un mapa de la isla con una pequeña estampa de la bandera chilena sobre el mapa. Al costado derecho del mapa se indica: LAT: 55° 58´ S y LONG: 67° 17´W. En el extremo inferior dice CHILE. Este timbre tiene además dos pingüinos a ambos lados que miran a la estampa de la isla en el centro del timbre.

Al lado del escritorio el sargento Villarroel tiene un pequeño mueble con muestras de artículos para la venta. Estas son poleras, gorras, lápices y otros artículos con la inscripción del Cabo de Hornos. En Puerto Williams me dijeron que estas ventas son para financiar obras de beneficencia de una fundación llamada “Blanca Estela”. Artículos que es difícil no comprar. Y que me sirven ahora para recordar ese par de horas pasadas en la isla.

Una vez que se terminó la timbrada de pasaportes aproveché la oportunidad de conversar por un rato con el sargento Villarroel. Mientras lo hacíamos me mostró las oficinas del faro y me presentó a la distancia a su señora esposa con la cual nos saludamos con señas. Sus hijas estaban jugando en el salón que enfrenta las oficinas.

El faro cuenta con un equipo y tecnología de comunicaciones de primer orden. Todo satelital. El encargado del Faro está en permanente comunicación con las embarcaciones que pasan por esas aguas. Es un agrado para los tripulantes que surcan esos mares el escuchar una voz humana con la cual intercambiar información.

Don Eliot me dijo que él era un gran aficionado a la flora y fauna de la isla. Quedamos en que el me enviaría por e-mail una selección de fotos con los nombres de las plantas que crecen en Hornos. Conversamos mucho sobre este asunto y me fui muy agradecido de antemano por su generosa oferta. Desafortunadamente nunca recibí un e-mail de él ni tampoco me pude comunicar con él desde mi casa en USA. De seguro hay una razón burocrática o de seguridad que impide este tipo de comunicación. Qué lástima.

Con mucho gusto debo decir que el sargento Villarroel se ganó el cariño y admiración de todos nosotros. Su amabilidad, conocimiento de su trabajo y espíritu de servicio fue reconocido y apreciado. Para mí fue un motivo de orgullo el apreciar la alta calidad técnica y profesional de los que trabajan de las alcaldías de mar en general y en la de Isla Hornos en particular. Las instalaciones del faro son de primer orden en todo sentido y mantenido en forma impecable. Lo mismo se puede decir de todas las instalaciones que tiene la Armada de Chile en esta región.

Del faro nos fuimos a visitar el monumento al Cabo de Hornos. Esta al final de un largo sendero entablado. Casi al llegar al monumento, a ambos lados del camino entablado, hay dos placas de mármol. Una de ellas presenta el hermoso poema de la poetiza Sara Vial, de Valparaíso. Dice:

SOY EL ALBATROS QUE TE ESPERA
EN EL FINAL DEL MUNDO
SOY EL ALMA OLVIDADA DE LOS MARINOS MUERTOS
QUE CRUZARON EL CABO DE HORNOS
DESDE TODOS LOS MARES DE LA TIERRA.
PERO ELLOS NO MURIERON
EN LAS FURIOSAS OLAS.
HOY VUELAN EN MIS ALAS
HACIA LA ETERNIDAD
EN LA ÚLTIMA GRIETA
DE LOS VIENTOS ANTARTICOS

SARA VIAL
Diciembre 1992.

Al otro lado del sendero está la placa que dice:

MONUMENTO CABO DE HORNOS
EN MEMORIA DE LOS HOMBRES DE MAR DE TODAS LAS NACIONES QUE PERDIERON LA VIDA LUCHANDO CONTRA LOS ELEMENTOS EN ELPROCELOSO MAR AUSTRAL CHILENO

ERIGIDO POR INICIATIVA DE LA SECCIÓN CHILENA DE LOS
CAPITANES DEL CABO DE HORNOS. CAP HORNIERS EN EL QUINTO CENTENARIO DEL DESCUBRIMIENTO DE AMÉRICA.

DISEÑADO POR EL ESCULTOR NACIONAL SR. JOSÉ BALCELLS E.

FINANCIADO POR ENTIDADES MARÍTIMAS Y PRIVADAS Y EJECUTADO POR LA ARMADA DE CHILE

INAUGURADO SOLEMNEMENTE EL 5 DE DICIEMBRE DE 1992
CON ASISTENCIA DEL SR. COMANDANTE EN JEFE DE LA ARMADA
DE CHILE, AUTORIDADES DE GOBIERNO Y MIEMBROS DE LA COFRADÍA INTERNACIONAL DE LOS CAPITANES DEL CABO DE
HORNOS “CAP HORNIERS”

Seguimos caminando por el sendero hasta llegar al monumento que esta como a 20 metros sobre una gruesa losa de cemento. Este monumento es una hermosa y gigantesca pieza artística que se ve desde casi todas partes de la isla y también desde el mar. Esencialmente son dos piezas gruesas de metal de color acero claro, en forma de un cuadrado que descansa en tierra en una de sus aristas o ángulo. La figura de un albatros con sus alas extendidas tocando las aristas superior e inferior se recorta en el centro. Es una obra de espacio negativo pues solo el perfil del albatros se ve en el monumento. El cuerpo del mismo ha sido recortado de manera que se ve el cielo o el mar a través del espacio vacío que refleja su figura. Es una obra de cómo 5 metros de altura medidos desde el piso.

El Sargento Villarroel me decía que los finalistas en el concurso para definir un monumento al Cabo de Hornos eran dos escultores. No se podía acordar del nombre del que salió segundo pero si me aseguró que su obra, hecha en madera de caoba, está en exhibición en Valparaíso, en la zona del muelle del carbón donde hoy llegan los trasatlánticos. En un próximo viaje de seguro la visitaré no solo para admirarla sino también para agregarla a este articulo.

Como una nota especial debo señalar que Daniel, nuestro compañero de aventuras de Francia, sacó sorpresivamente de su mochila una botella de vino francés y la puso al lado del monumento para fotografiarla. Me imagino que este viaje será motivo de una gran celebración a su vuelta y brindar con esta botella de vino será su culminación.

Alrededor del monumento hay varias placas conmemorativas. Alguna de ellas las paso a describir a continuación.

Placa rectangular de metal presentada por el Vicealmirante Jonkheer H. van Foreest en memoria a su visita al Cabo de Hornos. 2 de Abril de 1992.

Placa circular de metal que dice: CAPE HORNERS AUSTRALIA. En el centro se dibuja el extremo sur de Suramérica y un barco de tres mástiles con las velas infladas por el viento rumbo al Oeste.

Placa rectangular de metal presentada por la Hermandad de la Costa Internacional que dice: “A LOS INTRÉPIDOS NAVEGANTES QUE HAN SURCADO ESTAS AGUAS. TERCER ZAFARRANCHO MUNDIAL. OCTUBRE 1990 “

En el piso hay una rosa de los vientos indicando la dirección cardinal en que se encuentran diversas ciudades del mundo y sus distancias.

Después de la visita al monumento deambulamos por un largo rato por la isla admirando los paisajes marinos que se ven desde su altura y hacia el horizonte donde se divisan los perfiles de las islas de este archipiélago. Terminamos nuestra visita cuando Popoff nos dijo que deberíamos irnos pues el sentía que los vientos estaban cambiando.

En total nos demoramos como tres horas y medias en llegar a la isla y nuestra visita duró casi dos horas. A las 14:50 zarpamos de isla Hornos con rumbo a los glaciares del canal Beagle.

Para mí el viaje terminó aquí, en el Cabo de Hornos. La visita a los glaciares nos mostró las bellezas naturales de los fiordos y glaciares del canal Beagle pero no era para lo que yo había venido, sin embargo la disfruté enormemente. Como decimos en Chile fue miel sobre hojuelas.

Sarasota, Florida.
Septiembre 2011.

NOTA. Lamentablemente no vi ningún monumento o recordatorio en la isla al que la descubrió: el capitán holandés Willem Schouten quien el 29 de Enero de 1616 en su barco de 350 toneladas el UNITY dobló el Cabo de Hornos y abrió la ruta al oriente, a través del océano Pacífico. Schouten prefirió bautizar la isla con el nombre de su ciudad de origen en Holanda llamada HOORN.

Era parte de una misión exploratoria secreta organizada por Isaac le Maire, un armador y comerciante holandés quien deseaba tener una pasada al océano Pacífico independiente del gobierno holandés. Este último había firmado un acuerdo con España que impedía a armadores que no pertenecieran a la Compañía Holandesa de las Indias Orientales (quien tenía el monopolio holandés de las especias) usar el estrecho de Magallanes, la única pasada al Oeste conocida a la fecha.

Al sur del Estrecho de Magallanes Shouten descubrió un estrecho entre la Isla Tierra del Fuego y la Isla de los Estados que bautizó con el nombre de su armador: Estrecho de Le Maire.

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NAVEGACION A ESTIMA: DE IQUIQUE A BURDEOS, FRANCIA.

 

UNA LECCIÓN EN NAVEGACIÓN A ESTIMA
(De Taltal, Chile a Pertuis de Antioche en Burdeos, Francia. )

Este artículo está basado en el libro “The Great Days of the Cape Horners” del autor Ives Le Scal. Es una traducción libre (yo no soy traductor profesional) con algunos comentarios que me parecieron apropiados hacer. En los Estados Unidos fue publicado, en 1967, por The New American Library. Originalmente (1964) fue publicado en francés bajo el título “La Grande Epopée des Cap-Hornier.

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EL OCASO DE LAS LANCHAS VELERAS

EL OCASO DE LAS LANCHAS VELERAS.

En septiembre de 2004, en Calbuco, don Quemil Ríos Vergara me dio esta grabación digital la cual contiene una transmisión radial titulada “El Ocaso de la Lancha Chilota” escrita por su hijo Quemil Ríos Pérez trágicamente fallecido en un accidente hace ya unos años. La misma fue transmitida en la voz de Miriam Muñoz de la radio Estrella del Sur, posiblemente en 1985. A continuación paso a transcribir dicha transmisión.

LOCUTORA:
“En el rio Lleguimán varias lanchas veleras esperan el paso de los inviernos. Están varadas en la playa cordillerana sin aparejos, sin remos e incluso desguazadas en una pampa. Solo algunas navegan todavía.”

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REGATA DE LANCHAS CHILOTAS DE PUERTO MONT A LA LAGUNA SAN RAFAEL.

REGATAS DE LANCHAS CHILOTAS.
PUERTO MONTT – LAGUNA SAN RAFAEL

Transmisión radial de la Quinta Regata de Lanchas Chilotas hecha por el periodista Quemil Eugenio Ríos Pérez, para la radio Reloncaví. Esta regata se hizo en septiembre de 1996 entre Puerto Montt y la Laguna San Rafael.

(Se incluye la transcripción textual de esta transmisión radial, que me fuera obsequiada por don Quemil Ríos Vergara, pues me parece que capta con mucha gracia la idiosincrasia de los que vivían junto a esta embarcación: armadores, capitanes, carpinteros, isleños, y en general los habitantes de ese Gran Chiloé.)

De Puerto Montt a Calbuco.

“Buenos días Reloncaví”´

“Ocho horas con 25 minutos navegó la lancha Marola del Carmen para obtener el primer lugar en lo que fue la primera etapa de la Quinta Regata de Lanchas Chilotas entre Puerto Montt y Calbuco. El segundo lugar, con nueve horas y veinte minutos, fue para la lancha Maribel del Carmen; el tercer lugar para la lancha Esmeralda con nueve horas y veinticinco minutos y el cuarto lugar, con diez horas de navegación para la lancha Apolo.”

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PROYECTO CONSTRUCCION DE LANCHAS CHILOTAS

Construyendo La Peregrina. Jaime Gallardo y Percy MautorPROYECTO: CONSTRUCCIÓN DE LANCHAS CHILOTAS VELERAS PARA LAS MUNICIPALIDADES DE CHILOÉ.

Proyecto solicitado por el H.D. Gabriel Ascencio y otros.

(Mayo 2010)

            ANTECEDENTES.

   En los últimos años se han hecho esfuerzos por parte de las autoridades de la zona y de instituciones culturales y deportivas para motivar la construcción y restauración de estas lanchas usando técnicas, herramientas y materiales tradicionales. El objetivo de las autoridades es que estas lanchas chilotas vuelvan a ser parte del paisaje marino y admiradas por la comunidad, en especial la juventud, como un testimonio de las tradiciones culturales y de la vocación náutica de la región.

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RESCATE DE LA LANCHA CHILOTA

Regata de lanchas chilotas. Calbuco. RESCATE DE LA LANCHA CHILOTA VELERA

(Esta propuesta fue enviada a todas las autoridades de la zona, directores de museos, y diarios regionales en 2004.)

            En la actualidad la lancha chilota clásica casi ha desaparecido. En principio queda apenas un puñado de ellas las cuales actúan más bien como una muestra de un pasado en el cual fueron estrellas. A través de la regata Velas del Sur, cada año, en el verano, algunas ofrecen al público su estampa marina: la Quenita,  Marisol del Carmen, Flor del Mar, Lily II, Kuyulche (ahora en el lago Villarrica), Alondra, Paulita y el Trauco.

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LANZAMIENTO DEL LIBRO LANCHAS CHILOTAS: UN PATRIMONIO HISTORICO Y CULTURAL DE CHILE

LANZAMIENTO DEL LIBRO LANCHAS CHILOTAS: UN PATRIMONONIO HISTÓRICO Y CULTURAL DE CHILE.

Esta es la página oficial del libro “Lanchas Chilotas: Un patrimonio Histórico y Cultural de Chile” escrito por  José Antonio Garnham. El mismo contiene una propuesta para recuperar este valioso patrimonio la cual se encuentra en forma de ápendice.

La lancha chilota es una embarcación típica de la zona del gran Chiloe, bella  representante del Chile marítimo y única en el mundo. En la actualidad  la clásica lancha chilota casi ha desaparecido. Queda apenas un puñado de las originales las cuales actúan más bien como una muestra  de un pasado en el cual fueron estrellas

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